Cómo se construyen los números
Un sistema que orienta dónde gastar recursos de campaña tiene que poder explicar cómo llegó a cada cifra. Esta página resume de dónde salen los datos, cómo se calcula una variable, qué se verifica antes de entregarla y —igual de importante— qué el sistema no afirma.
De dónde salen los datos
Todo parte de fuentes oficiales o de registros públicos, integradas a una misma geografía electoral (sección, municipio, distrito y entidad):
- Resultados electorales de cada elección y cada tipo de cargo (gubernatura, ayuntamiento, diputaciones, senaduría, presidencia), del INE.
- Padrón y lista nominal por sección, del INE.
- Población, marginación y economía: censos y proyecciones de población, producto interno bruto y censos económicos, del INEGI.
- Seguridad: incidencia delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
- Gasto e ingreso de campañas: fiscalización del INE.
- Estructura partidista: padrones de personas afiliadas a los partidos.
El análisis se calcula por adelantado y se entrega ya resuelto: la aplicación funciona sin conexión a internet, también en giras y zonas sin señal.
Cómo se construye una variable: un ejemplo
Tomemos la pregunta más frecuente de una campaña: ¿esta zona es un bastión, una zona disputable o territorio hostil? El sistema la responde para cada partido y para cada tipo de elección por separado, en tres pasos. Las cifras del ejemplo son ilustrativas.
Cada etiqueta viaja con su nivel de confianza: qué tan cerca está de cambiar de categoría. En el ejemplo la confianza es baja, porque a 0.02 de solidez la zona sería bastión. Ese dato evita tratar como certeza lo que está en la frontera.
Esta etiqueta es la entrada del siguiente paso: para cada zona, el sistema calcula cuántos votos están realmente en juego según lo que históricamente se ha movido entre bloques, no según un supuesto, y con eso ordena dónde actuar primero.
Cada cifra dice cómo se obtuvo
- Lo reportado y lo estimado se publican en columnas distintas: el gasto que un partido declaró y el que el sistema reparte entre los integrantes de una coalición nunca se mezclan.
- Cuando una cifra es una aproximación —por ejemplo, el costo por voto a nivel municipal— la fila lo indica.
- Un dato faltante no se rellena con cero ni con un valor razonable: la zona queda fuera del cálculo que lo necesita y así se muestra.
- Votos, volatilidad y coaliciones se calculan dentro de un mismo tipo de elección; nunca se mezclan cargos distintos.
Qué se verifica
- Geografía consistente entre elecciones. Las secciones cambian con el tiempo; los votos y la lista nominal se reconcilian a la geografía vigente sobre los números absolutos, y nunca se promedian porcentajes ya calculados.
- Prueba retrospectiva de la proyección a 2027. El modelo se entrenó solo con datos hasta 2021 y se comparó contra lo que ocurrió en 2024. Redujo el error entre 3 % y 9 % frente a simplemente repetir el resultado anterior, y ordenó mejor los territorios (correlación de Spearman de 0.72 a 0.80 en municipios y de 0.60 a 0.74 en secciones).
- Revisión automática antes de entregar. Cada tabla del paquete se contrasta con su diccionario de variables; una columna que falta, sobra o cambió de nombre se detecta antes de llegar a tu equipo.
- Toda fórmula está documentada, con un ejemplo numérico que se puede verificar a mano.
Qué no afirmamos
- No prometemos una probabilidad de ganar. El simulador muestra cuánto puede aportar tu campaña y cuánta presión ejercen los rivales, con un rango; no un porcentaje de victoria, porque esa cifra todavía no cuenta con una validación que la respalde.
- La eficacia de una campaña es un supuesto declarado, no una medición. El sistema indica qué tan sensible es el resultado a ese supuesto.
- El nivel general de participación y de votación lo fija tu equipo con su propia información; el sistema calcula desde dónde salen los votos, no cuántos serán en total.
- Los criterios de método son decisiones explícitas, versionadas y con fecha, no ajustes silenciosos.